"Una ciencia es tanto más útil cuanto más universalmente pueden comprenderse sus producciones; y, al contrario, lo serán menos en la medida en que éstas sean menos comunicables". Leonardo Da Vinci

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pH en el Suelo

Si bien es cierto existen diversos parámetros considerados clave para determinar la calidad del suelo, aquellos de naturaleza física y físico-química  entre ellos (estabilidad de agregados, pH,  y conductividad eléctrica). El componente microbiológico puede servir como un  indicador del estado general en que se puede encontrar el suelo, pues una buena actividad microbiana en suelo es reflejo de condiciones fisicoquímicas óptimas para el desarrollo de los procesos metabólicos de microorganismos (bacterias, hongos, algas, actinomicetos). El pH es   una medida de la concentración de hidrógeno expresado en términos logarítmicos lo que significa “Potencial de Hidrogeno”. En este ámbito hablaremos del pH en el suelo; el cual nos indica la alcalinidad o acidez que puede presentar el suelo en cualquier lugar o zona de la superficie.

Conocer este aspecto es una clave excelente para mejorar las características del suelo y así obtener mejores cultivos. El pH es expresado con números,  el cual se encuentra comprendido entre el rango de 1 a 14. Se mide en una escala en dos direcciones, donde cada rango presenta un indicativo de 0 a 7 es un nivel acido, el nivel (7) es un suelo neutro y los valores superior a siete indican suelos básicos; pero cada suelo tendrá su propio requisito en lo que respecta a su pH, claro considerando otros factores que pueden estar presente. El pH del suelo es el resultado de múltiples factores entre ellos se destacan; los tipos de minerales, el tipo de meteorización, la humificación, La dinámica de los nutrientes, los agregados del suelo y el intercambio Iónico. Hay muchos aspectos influyentes en los suelos o el sustrato, pero el de más relevancia es el de la disponibilidad de nutrientes,  o sea la influencia de pH en menor o mayor cantidad de nutrientes entre ellos: Fosforo, Potasio, hierro, cobre, Boro, que puede contener un suelo para que las raíces de las plantas lo puedan capturar. Un ejemplo sucede cuando un sustrato posee mucho fosforo, pero si no se encuentra soluble a la planta no le servirá ya que no lo puede absorber. Aquí el pH influye en la solubilidad del fosforo y de los demás minerales, en cambio el suelos básicos hay una gran parte de fosforo insolubilizado por tal razón en estos suelos existe gran riesgo de carencias de este elemento que uno que sea acido o neutro. Debemos tener en cuenta que los pH extremos pueden no necesariamente provocar escases de uno u otros nutrientes.

El pH del suelo contempla gran importancia porque influye sobre la disponibilidad de los elementos nutritivos para las plantas que se cultivaran. Las plantas necesitan un pH que se encuentre entre 6.5 y 7.2 para tener el crecimiento adecuado. Otro factor importante deriva del hecho de que las plantas tan solo pueden absorber los minerales disueltos en el agua, mientras que la variación del pH modifica el grado de solubilidad de los minerales.

 

Wendy Olivier

 

Inundaciones y Remoción en Masa

La Especialidad de Ciencias de la Tierra, del Instituto Pedagógico de Maturín le invita a participar en el Evento:

INUNDACIONES Y REMOCIÓN DE MASA

¿Qué hacer?

Ponencias:

  • “Problemática de las lluvias en Venezuela”. Cnel. José Pereira. Meteorólogo Militar
  • “Caracterización de los Suelos del estado Monagas y problemática de inundaciones y/o derrumbes especificas en el Oriente del país y sus áreas de influencia”. Prof. Cosme Arzolay. UPEL IPM. Presidente FUNDACITE Monagas
  • “Gestión de riesgo a aplicar para estos casos (antes, durante y después)”. Estudiantes de la Especialidad Cs de la Tierra. UPEL-IPM
  • “Formación de Protección Civil Monagas. ¡Con qué contamos!” Protección Civil del Estado Monagas

Material POP
Refrigerios

Horario:
Mañana de 8:00am a 12:00 m
Tarde de 2:00 pm a 6:00 pm

Fechas:
Maturín:
Lugar: Auditorio “Libertadores de América”. UPEL – IPM.
 Fecha: 21 de julio de 2011
Inscripciones: Entrada principal UPEL-IPM

San Antonio de Capayacuar (Municipio Acosta):
Lugar: Teatro Municipal.
Fecha: 22 de julio de 2011
Inscripciones: Alcaldía de San Antonio
Para Mayor Información: 0424.909.03.53/ 0414.770.42.80 / 0414.765.50.49 /0414.760.43.92

¡Les esperamos!

Perfil, Procesos y Factores formadores de Suelo

parte de lo que vimos en clases… Perfil, procesos y factores del Suelo

El Suelo y Algunos Modelos Conceptuales

Desde el punto de vista agronómico, el suelo es el sitio donde viven y crecen las plantas y animales, las cuales son altamente importantes, en el mantenimiento de la vida humana. Este debe ser el concepto que predomine para los estudiantes de pedología así como también para agricultores.

La Pedología nace como ciencia solo cuando se pudo saber qué era un suelo, cuando se tuvo conciencia de su objeto de conocimiento, porque no siempre el suelo fue el objeto de este saber. Actualmente coexisten diferentes ideas sobre el suelo; entre ellas que es un medio para el crecimiento de las plantas, que es la parte superficial de la roca meteorizada, que es un cuerpo natural organizado. Con esta ultima definición de suelo, se obtuvo conciencia del objeto de conocimiento de la Pedología y es precisamente esta definición la que le da el carácter de ciencia.

Para entender tanto la Ciencia del Suelo, como su relación con las principales preocupaciones ambientales y socioeconómicas es ideal acudir al auxilio de varios modelos conceptuales del sistema suelo:

1. El suelo como cuerpo natural.

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El suelo es un cuerpo natural que varía de modo continuo en el espacio y en el tiempo. Esta variabilidad está condicionada por la de otros recursos naturales (clima, organismos, relieve, litología, etc.).  Sin embargo, para el estudio de los suelos, el perfil  edáfico se ha venido dividiendo arbitrariamente en individuos-suelos conocidos como el pedón y asi se facilita el estudio. La suma de pedones se denomina Polipedon, ver figura 1. A su vez, los polipedones son agrupados en unidades de mapeo con la finalidad de elaborar representaciones cartográficas (Malango, 1998). Convencionalmente, las unidades de mapeo o coro petas son separadas mediante fronteras abruptas. No obstante el reconocedor o levantador de suelo reconoce que son continuas separadas según valores taxonómicos. Cada una de ellas se caracteriza por uno o varios individuos-suelo (Edafotaxa) con propiedades morfológicas, físicas, químicas y mineralógicas concretas.

Figura 1

2. El suelo como substrato del desarrollo vegetal

Este modelo hecho precede al nacimiento de la propia Pedología. Tradicionalmente se ha utilizado como la principal herramienta para la interpretación de los levantamientos de suelos en el campo agronómico. Pretende analizar, mejorar, organizar y predecir el desarrollo vegetal (cultivos, pastos, bosques), conceptuando sobre la aptitud y manejo de los suelos frente a diversos usos (dosis de fertilizantes, irrigación, etc.). Las propiedades de suelos más relevantes para este modelo (medidas directamente o inferidas mediante funciones de edafotransferencia, etc.) son: agua útil, nutrientes asimilables, conductividad del calor, posibilidad de expansión del sistema radicular etc.

También se presta cierta atención tanto a la actividad biológica, en cuanto afecta a la disponibilidad de nutrientes, como a los problemas de toxicidad, naturales o producidos por las intervenciones humanas. Los estudios de fertilidad de suelos, ensayos en parcelas experimentales, etc., son esenciales para el modelo. La escala temporal relevante para el estudio de los procesos considerados oscila entre unas semanas y varios miles de años. Los nuevos desarrollos tecnológicos están mejorando los enfoques tradicionales hacia aquellos de mayor precisión y sofisticación.

3. El suelo como entidad geológica

En la antigüedad, esta representación del sistema suelo tan solo ha sido precedida por el modelo anterior. Considera que el suelo es, esencialmente, una entidad geológica, originada por la alteración de los materiales litológicos de la superficie terrestre como consecuencia de la acción del clima y los organismos actuando en el tiempo. Por estas razones, durante el periodo de mayor apogeo de esta tesis (siglo XIX e inicios del XX), los suelos fueron clasificados atendiendo principalmente a la naturaleza de las rocas subyacentes y/o por las propiedades fisicoquímicas del regolito, permaneciendo los factores climáticos y biológicos en un segundo plano. Con el transcurso del tiempo, esta representación del suelo, es decir la alteración del material litológico y la constitución de regolitos y perfiles de meteorización, ha ido evolucionando dentro del ámbito de la Geología, asociándose a disciplinas tales como la Geomorfología y la geoquímica del paisaje. La escala temporal adecuada para el estudio de los procesos implicados cubre uno o más millones de años.

4. El suelo como manto estructural

Se trata de un modelo de gran importancia en lo que concierne a la interpretación de los datos de los levantamientos de suelos. Sin embargo, su uso es relativamente reciente. La aplicación de este tipo de representación ha sido llevada a cabo esencialmente por ingenieros y especialistas en geotecnia. A pesar de ello, los cartógrafos de suelos y otros pedólogos han realizado contribuciones relevantes a través del análisis de las relaciones Suelo-Geomorfología y del estudio de las propiedades mecánicas de los suelos. Este modelo utiliza como propiedades edáficas relevantes: la resistencia, la plasticidad, la consistencia, la infiltración, la compactación, la porosidad de los suelos, etc. La escala temporal para el estudio de los procesos implicados oscila entre varias semanas y cientos de años.

La perspectiva estructural, muy utilitarista, relacionada con la tecnología de suelos, tiene importantes aplicaciones en los estudios de desarrollo urbano, gestión de cuencas, estabilidad de laderas, transporte, colmatación de presas y lagunas, localización de vertederos, etc.  Actualmente, desde la perspectiva de los sistemas dinámicos no lineales, el suelo puede ser considerado como un medio poroso heterogéneo con sus propias leyes de auto-organización.

5. El suelo como manto transmisor de agua

Esta representación, también de naturaleza utilitarista o aplicada considera al suelo como un elemento del ciclo hidrológico (absorción, almacenamiento y transmisión de agua en el paisaje). Las propiedades físicas del suelo y sus relaciones con el sustrato, clima y vegetación son sus principales objetivos. Las herramientas básicas para interpretar los datos se sustentan en la aplicación de modelos matemáticos: empíricos, deterministas y/o estocásticos y fractales. Un ejemplo seria, como se ha visto en el modelo anterior, la utilización de modelos de flujo en medios porosos heterogéneos que hacen uso de los recientes progresos en física y matemáticas del caos. Las funciones de pedotransferencia de propiedades físicas son usadas, frecuentemente, para estimar algunos de los parámetros de los modelos. Esta representación tiene en los estudios de erosión, estabilidad de laderas, respuesta hidrológica de cuencas y parcelas experimentales, etc., sus principales campos de aplicación. Por tanto, mediante ella, pueden abordarse ciertos estudios de calidad ambiental, riesgos naturales, planificaciones agrícolas, forestales y urbanas, etc. La escala temporal adecuada para el análisis de los procesos considerados oscila desde unas pocas semanas a cientos de años.

6. El suelo como componente del ecosistema

El objetivo de la perspectiva eco-pedológica es la comprensión del suelo como un subsistema de los ecosistemas terrestres. Se trata de un modelo relativamente reciente y multidisciplinar. Aborda el estudio del suelo y sus interacciones con los restantes elementos de los ecosistemas. Sin embargo, el suelo, en sí mismo, también puede ser considerado como un ecosistema.

Esta representación se ha centrado preferentemente sobre los ciclos de nutrientes, las biocenosis edáficas, los flujos de energía y materia y las redes tróficas. Así, pues, se diferencia de los modelos anteriores por su énfasis sobre los aspectos biológicos y bioquímicos de los suelos, incorporando adicionalmente diversos conceptos originados en el ámbito de la Ecología. La escala temporal adecuada para el estudio de los procesos implicados es muy amplia, de un día a millones de años.

Esta perspectiva, aunque de indudable interés científico, posee actualmente ciertas dificultades para su aplicación en los levantamientos de suelos.  Debe tenerse en cuenta que, el suelo, es uno de los subsistemas de los ecosistemas terrestres cuya estructura y funcionalidad son menos conocidas. Así mismo una buena parte de sus propiedades son transitorias, es decir cambian rápidamente en el espacio y sobre todo en el tiempo, estando adicionalmente condicionadas por su ciclo anual.

7. Modelo holístico de la pedosfera

El concepto de pedósfera (edafósfera para Ibáñez y Alba, 2000) se ha venido utilizando más o menos regularmente en ciertos contextos. Sin embargo, los problemas ambientales de alcance planetario reclaman el interés de redefinirlo con mayor rigor (Ibanez y García Álvarez 1991). La necesidad de clarificar un patrón global de los paisajes de suelos del mundo, desde una perspectiva holística, es hoy más urgente que nunca.

El modelo fue propuesto por Ibáñez y García Álvarez (1991) e Ibáñez y otros (1995) y contempla una visión lo mas globalizadora (holística) posible del sistema suelo, considerando igualmente al regolito. Adicionalmente, intentan reconocer la naturaleza del continuum edáfico y plantean el uso de nuevas metodologías para su estudio. Por último, abordan el análisis simultáneo de la pedósfera (edafósfera) y el modelado terrestre (Geomorfología), por considerarlos elementos integrantes de una misma entidad básica: la geoderma.

La edafósfera es un sistema auto-organizativo con las suficientes peculiaridades genéticas, estructurales, dinámicas y evolutivas para ser considerada como un subsistema susceptible de ser individualizado en el contexto del sistema biogeósferico (Ibáñez y García Álvarez, 1991). Sin embargo, también es cierto que se comporta mas como una “esfera” de frontera o interacción entre diversas esferas primarias (atmosfera, litosfera, hidrosfera, biosfera, etc.) que como una de estas últimas.

Una de las conceptualizaciones del sistema suelo de más amplia aceptación se remonta a la ecuación de los factores de estado de Jenny (1941). Según este autor, el estado de desarrollo de un suelo es función del clima, la litología, los organismos, el relieve y el tiempo, así como de ciertos factores de menor relevancia. Expresado axiomáticamente:

S =f (cl, li, bio, re, t) (1.1)

Si a continuación se sustituye al clima por atmosfera e hidrosfera (incluyendo también en esta ultima a la criósfera), organismos por biosfera,  litología por litosfera y se desplaza el relieve al primer término de la ecuación se obtiene la siguiente expresión:

Geoderma = f(sol, re) = f (at, hi, li, bio, t) (1.2)

Es decir, el suelo y el modelado terrestre son una misma esfera de frontera con propiedades auto-organizativas propias que proceden de la acción conjugada en el tiempo de las mencionadas esferas primarias (Ibanez y otros., 1994. Dentro de esta expresión  podría incluirse también la acción humana o tecnosfera, segregándose pues, por sus peculiaridades, del resto de los organismos vivos. Debe tenerse en cuenta que existen ciertas estimaciones que señalan que, actualmente, el hombre moviliza anualmente mas sedimentos superficiales (incluidos los suelos, por supuesto) que todos los restantes agentes morfogenéticos simultáneamente.

La edafósfera seria como una geoderma o geomembrana del modelado terrestre con ciertas analogías a las biomembranas de los seres vivos. No obstante posee rasgos organizativos propios. Adicionalmente, también cabe señalar que se trata de un sistema abierto, complejo, polifásico y polifuncional. Como geomembrana epi-litosferica, a través de la edafósfera se producen y regulan los flujos de energía y materia con aquellas esferas del sistema planetario con las que interactúa. Es decir afecta y es afectada por la litosfera, hidrosfera, biosfera, etc. Estas propiedades de la edafósfera provienen de su estructura: ligera, porosa, permeable a los gases atmosféricos y al agua, así como por constituir la habitación de las biocenosis terrestres e incluso acuáticas (la microflora y los taxones de menores dimensiones de la microfauna son organismos acuáticos).

Este nexo de unión entre edafósfera y modelado terrestre, o lo que es lo mismo entre las matrices disciplinarias de la Edafología, Geomorfología y Geoquímica de los procesos de alteración no debe contemplarse como un artilugio conceptual elaborado por los autores, sino como una propuesta reiterada en la bibliografía. De hecho, la cartografía de suelos suele hacer uso de las estrechas interconexiones existentes entre los paisajes de suelos (de difícil análisis desde la superficie terrestre) y los paisajes geomorfológicos (fácilmente diferenciables en el campo y mediante teledetección). Dicho de otro modo, gran parte de los modelos que se utilizan en los reconocimientos de suelos para la delimitación de las unidades de mapeo se basan en las mencionadas relaciones. Para ser más rigurosos, el concepto de geoderma debería incluir también, como se especifico con anterioridad, todo aquel material subsuperficial que, sin considerarse suelo, recubre las rocas inalteradas subyacentes. Se refiere más concretamente a los mantos o perfiles de alteración con sus correspondientes procesos de auto-organización.

8. El suelo como componente de los sistemas superficiales terrestres

El concepto de geosistema o geoecosistema como sinónimo de sistema superficial terrestre pretende abarcar a todas aquellas estructuras naturales que componen, e interactúan, en la superficie terrestre. De hecho, amplía la visión tradicional de la teoría ecológica al contemplar, con el mismo rigor y peso especifico, las estructuras bióticas y abióticas del paisaje. Básicamente, los geosistemas pueden ser entendidos como entidades dinámicas que responden tanto a sus propios cambios internos como del medio (externos), y cuyos componentes se encuentran estrechamente interrelacionados, organizándose jerárquicamente en el espacio y el tiempo. Se han elaborado diversas propuestas para la conceptualización de los geosistemas, partiendo de la teoría de los sistemas jerárquicos. Ya se ha comentado como, a partir de la ya descrita ecuación de los factores de estado de Jenny (1941), su formulación se ha generalizado a escala planetaria por introducir el concepto de esferas planetarias (Ibanez y otros., 1994, 1995). Nótese que esta alternativa sustituye la concepción atomista implícita en la versión tradicional a otra que, explícitamente, reconoce la naturaleza del continuum de los factores formadores.

Para estos autores no existe impedimento lógico y científico alguno para sustituir clima por atmosfera e hidrosfera (incluyendo también en esta ultima a la criósfera), organismos por biosfera, litología por litosfera y relieve por topósfera. Como se ha visto Ibáñez y otros. (1994, 1995), pero también con algunas modificaciones, Huggett (1975) y posteriormente Phillips (1989), con el fin de tratar el continuum suelo-regolito-modelado como una entidad única e indivisible, realizan esta operación, transfiriendo, además, la tropósfera al primer término de la ecuación (y considerando o no la tecnósfera), dando paso así de la ecuación (1.1) a la (1.2).

Cabe recordar que con posterioridad a su proposición inicial, el propio Jenny (1961 y 1980) modifico la ecuación (1.1) con objeto de formalizar el concepto de ecosistema, aunque de hecho, se trata más bien del geoecosistema. Más concretamente:

ec, s, v, a = f (cl, or, r, p, t,……) (1.3)

En donde ec puede ser cualquier propiedad del geoecosistema (p. ej. producción primaria), s seria una propiedad del suelo, v de la vegetación y a de los animales. Por su parte cl, or, r, p, t y (…) son equivalentes a las de la ecuación (1).

Ibáñez y otros. (1994, 1995) también intentaron unificar bajo una doctrina común dos concepciones del suelo tan distintas como las de Jenny (1941) y Simonson (1959). Estos autores consideran que los suelos (e implícitamente los geoecosistemas) son estructuras disipativas al borde del caos. En consecuencia, son susceptibles de estudio mediante disciplinas tales como la termodinámica del no equilibrio (Prigogine y Stengers 1983 y 1990; Huggett 1988; Ibáñez y otros. 1991) o la sinergética (Haken 1983).

Las Cubiertas Pedológicas

Lo que en Pedología se llama suelo, un cuerpo natural continuo y tridimensional, es llamado por Baize y otros (1995) Cubierta Pedológica. Las Cubiertas Pedológicas están formadas por constituyentes minerales y orgánicas, presentes en estado sólido, líquido o gaseoso. Estos constituyentes se organizan entre ellos, formando “estructuras” especificas del medio pedológico. Las Cubiertas Pedológicas están en perpetua evolución, lo que les confiere una dimensión suplementaria: el tiempo. Así, su estudio debe asentarse sobre tres series de datos:

1) datos de constitución

2) datos estructurales (organizaciones)

3) datos relativos a las dinámicas (funcionamiento, evolución)

Las Cubiertas Pedológicas son continuas en la mayoría de los casos pero a veces son muy reducidas, o están ausentes. Además, son frecuentemente modificadas por las actividades humanas. Son continuos heterogéneos, pero las variaciones que se observan de un lugar a otro no son aleatorias porque ellas mismas están estructuradas.

Los autores distinguen varios niveles de organización en una cubierta pedológica. Los niveles más finos (“organizaciones elementales”, “ensamblaje”) se captan con ayuda de diversas herramientas, desde el microscopio electrónico hasta a simple vista. En los niveles más elevados se distinguen:

  • Los horizontes: ellos resultan de la subdivisión de una cubierta pedológica en volúmenes considerados como homogéneos. Son directamente perceptibles a simple vista en el terreno por su dimensión vertical de centimétrica a métrica. El muestreo es posible, y se puede hacer a mano.
  • Los sistemas pedológicos: en estos sistemas varios horizontes están asociados y ordenados en el espacio. La dimensión usual de esta organización es hectométrica o kilométrica, o más grande. No son perceptibles sobre el terreno, en un solo sitio. De ahí el interés de las prospecciones itinerantes, de las fotografías aéreas y de las imágenes por satélite.

Para estudiar las Cubiertas Pedológicas es indispensable efectuar sondeos, excavar calicatas y pozos, describirlos, y muestrearlos para análisis y exámenes complementarios. Estos puntos de observación y de muestreo deben ser localizados con criterio en función de un análisis previo del paisaje (geomorfología, hidrografía, vegetación, etc.) pero también teniendo en cuenta las informaciones adquiridas progresivamente.

Las Cubiertas Pedológicas, además, han sufrido en el curso del tiempo transformaciones seudo-ciclicas, reversibles o irreversibles. Las diferentes organizaciones y ciertos caracteres evolucionan con duración y según periodicidades diversas: diarias, estacionales, anuales. Las fechas de observación y de muestreo constituyen informaciones necesarias.

Solum

Otros conceptos usados para observar y describir la Cubierta Pedológica son el Solum y el Perfil. El Solum es un corte vertical de una cubierta pedológica o polipedon observable en una calicata abarca los horizontes A y B. Si es posible, se integra en el solum un espesor suficiente de la roca subyacente para permitir su caracterización. Las dimensiones horizontales de un solum son decímetros de ancho y algunos centímetros de espesor suficientes para la exploración y la descripción de sus caracteres. La dimensión vertical del solum varía de algunos centímetros a varios metros.

Los “solum-conceptos” son abstracciones que se constituyen en el consciente colectivo de un grupo de pedólogos por generalización de las observaciones repetidas. Esta conceptualización, hablaría del estado de adelanto de las ciencias y de la experiencia de cada uno asocia una cierta morfología, un cierto funcionamiento, un conjunto de propiedades y un modo de evolución con la finalidad de definir categorías: categorías morfológicas, pedogenéticas u otras.

Bibliografía

Casanova, Eduardo. Introducción a la Ciencia de los Suelos. Universidad Central de Venezuela. Caracas, 1991

Zapata, Raul. Química de los Procesos Pedogenéticos.  Universidad Nacional de Colombia. Medellin, 2006

Química de los Procesos Pedogenéticos del Suelo por Raúl Zapata (Libro de Libre Acceso en Internet)

Química de los Procesos Pedogenéticos del Suelo por Raúl Zapata (Libro de Libre Acceso en Internet).

Día de la Tierra… Día de Recapacitar

El Día de la Tierra fue celebrado por primera vez el 22 de abril de 1970 y significó el triunfo de una sociedad unida por un mismo objetivo: la salud del planeta. Impulsado por el senador y ecologista estadounidense  Gaylord Nelson. El Día de la Tierra nos recuerda que todos compartimos el mismo planeta, busca que cada individuo tome conciencia de la importancia de su participación para cuidar y preservar los recursos naturales que tenemos.

Actualmente,   a pesar de que muchas veces leemos sobre catástrofes climatológicas inminentes, puede sorprendernos que en el  Día de la Tierra las personas que se preocupan por el medio ambiente, en realidad tienen mucho que celebrar. Considere esto: En casi todos los países desarrollados, el aire es más respirable y el agua potable es más de lo que era en 1970. En la mayor parte del Primer Mundo, la deforestación se ha convertido en reforestación. Por otra parte, el porcentaje de desnutrición se ha reducido, y la gente cada vez más tiene acceso al agua potable.

Los activistas ambientales tienden a preocuparse por el uso de fertilizantes y pesticidas. Pero hay que tomar en cuenta que sin el rendimiento de las prácticas agrícolas que éstos han generado durante los últimos 60 años, prácticamente todos los bosques del mundo tendrían que haber sido talados para dar paso a la producción de alimentos.

A pesar de esto, hoy la preocupación principal de los ambientalistas es el calentamiento global y cómo reducir las emisiones de gases que lo producen. Pero ¿es el cambio climático el único problema al que nos enfrentamos? ¿Qué sucede con la contaminación del aire dentro de los hogares? En los países pobres, 2.5 billones de personas utilizan la Biomasa (madera, desechos, estiércol) para cocinar o mantenerse caliente. El año pasado, el resultado de esta polución mató a 1.3 millones de estas personas, en su mayoría mujeres y niños. Sustituir el uso Biomasa por combustibles fósiles mejoraría drásticamente el estilo de vida de más de la tercera parte de la población mundial. Pero desafortunadamente no oímos en el Día de la Tierra a nadie promoviendo el uso de combustibles fósiles en los países pobres.

Con esto no se quiere decir que dejemos de lado la problemática asociada al calentamiento global. Efectivamente, ese problema existe y hay que hacer algo sobre eso. Pero en un mundo donde la mayoría de los países en desarrollo dependen  de los combustibles fósiles es un poco irreal insistir en que la única solución al problema es cortar drásticamente las emisiones de carbono. Este enfoque tuviese sentido si los países desarrollados ofrecieran a los países en desarrollo alternativas asequibles a los combustibles fósiles.  Pero mientras esto no suceda y se siga llamando a las reducción de emisiones de carbono, se le está pidiendo a los pobres del mundo que sigan viviendo una vida de miseria.

Entonces, ¿qué debemos hacer? No se puede esperar que la gente se preocupe por lo que sucederá con el ambiente de aquí a 100 años, cuando por ahora se preocupan por si sus hijos tienen suficiente para comer. Con esto en mente, debemos centrarnos en los problemas que enfrenta el mundo en estos días, problemas como la desnutrición, la educación, enfermedades y el agua potable. Al mismo tiempo, debemos tomar medidas significativas para garantizar que el futuro del mundo sea impulsado por la energía verde.

Mientras la electricidad procedente de fuentes sostenibles, como los paneles solares, sea 10 veces más costosa que la generada por combustible fósil o carbón, sólo los países ricos serán verdes (y sólo si existen subsidios del gobierno). Lo que tenemos que hacer es promover el tipo de avances tecnológicos necesarios para hacer los paneles solares más baratos que los combustibles fósiles. Una vez que se haya hecho esto, nadie tendrá que pedir que se renuncie al carbón y el petróleo como tipo de energía.

Sorprendentemente, estos objetivos parecen inalcanzables pero hay que hacerles frente. Usemos el Día de la Tierra para recordar la fragilidad del planeta,  así como también para celebrar nuestros éxitos ambientales y trazar un camino más razonable a través de los retos que siguen pendientes.

La NASA descubre un mineral nuevo en un meteorito y le pone el nombre de wasonita |

La NASA y coinvestigadores de los Estados Unidos, Corea del Sur y Japón han encontrado un nuevo mineral llamado Wasonita“en uno de los meteoritos de mayor importancia histórica recuperada en la Antártida en diciembre de 1969.

La NASA descubre un mineral nuevo en un meteorito y le pone el nombre de wasonita |.

 

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